Descripción
Sabor intenso y perfumado. Sus propiedades son relajantes y tranquilizantes del sistema nervioso.
La miel no solo es usada como endulzante en nuestra alimentación, su composición es tan rica en minerales, azúcares, vitaminas… que hacen de este alimento un producto indispensable y muy completo (hasta 181 sustancias beneficiosas) que deberíamos tomar habitualmente, siempre y cuando no existan patologías como la diabetes, intolerancias, alergias…
A modo general una miel de calidad se compone de azúcares (glucosa y fructosa), minerales (magnesio, calcio, potasio, hierro, fósforo, azufre, silicio, cobre, yodo y zinc; y vitaminas del grupo B y vitamina C. Contiene ácidos tales como el málico, cítrico, fórmico, tánico, cúprico. oxálico, fosfórico, butírico, acético, latónico, valeriánico e propiónico.
Otros elementos como lípidos, fermentos, histamina, maltosa, dulcitol, aldehidos, clorofila, carotina, tanino. albúmina y varios aceites, agua, enzimas y proteínas.
A su composición base debemos sumar las propiedades específicas de las plantas que la componen.
La miel tiene multitud de usos y ahora muy de moda en cosmética y belleza.
- Es cicatrizante, antiinflamatoria, trata quemaduras e irritaciones.
- Es un hidratante natural, es por ello que se usa como componentes de productos cosméticos para el cabello, rostro, cuerpo, labios, etc…
- Es usada como relajante natural, su toma en infusión caliente u otro aporta relajación, favorece el sueño, calma el estrés y la ansiedad y alivia los dolores de cabeza.
- Ideal para tratar patologías del sistema respiratorio. Es suavizante de las vías respiratorias altas, alivia la tos, dolor de garganta, disminuye la congestión y la inflamación.
- A nivel digestivo, favorece el proceso de digestión, protege las mucosas, alivia la gastritis e inflamación intestinal, molestias digestivas en general.
Precauciones: La miel no caduca. Es bien sabido que los azúcares, aceites, vinagres, sales son potentes conservantes de los alimentos desde la antigüedad. Podemos encontrar «Consumo preferente» en la etiqueta, pero no caducidad. Si la miel tiene una temperatura mas o menos constante durante el año y se envasó con una humedad correcta, esta no se agria. Una vez excedido su consumo preferente puede perder aroma y algunas propiedades, pero se puede consumir con total seguridad.

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